Durante una estancia de tres meses en el Parque Natural del Monasterio de Piedra, en Nuévalos, desarrollé un proyecto de fotografía turística y fotografía de paisaje, centrado en la documentación visual de uno de los entornos naturales más singulares de España. Este trabajo incluyó la captura de paisajes, cascadas, senderos, espacios naturales y atmósferas, generando contenido visual orientado tanto a promoción turística como a fotografía artística y documental, con un enfoque en la luz, el ritmo del entorno y la conexión entre naturaleza y experiencia del visitante. Más allá del aspecto profesional, esta estancia supuso una experiencia personal clave dentro de mi trayectoria, un tiempo para parar, observar y reflexionar, alejándome del ritmo habitual de producción para reconectar con una mirada más pausada, consciente y profunda sobre la imagen y el proceso creativo. Este tipo de proyectos personales refuerzan una base esencial en mi forma de trabajar: la observación, la sensibilidad visual y la narrativa a través del paisaje, elementos que posteriormente influyen de forma directa en mi enfoque en proyectos comerciales, corporativos y documentales. El proyecto en el Monasterio de Piedra representa así una etapa diferente y significativa, donde la fotografía de naturaleza y paisaje se convirtió no solo en un trabajo, sino en un espacio de crecimiento creativo, personal y profesional.